Historia

 

Durante la mitad del siglo XIX, la lucha entre las grandes potencias europeas, para abrir sus mercados y enriquecer sus economías respectivas, les animó a poner pie en las tierras más lejanas. Fue así que Francia intervino en el Extremo Oriente desde 1859, manteniendo una guerra con China hasta 1885, y terminando por imponer su autoridad sobre los territorios de la península indochina. En 1887, se crea la Indochina Francesa que reunía el Annam, el Tonkín, la Cochinchina, Camboya y Laos.

Sin embargo, la pacificación no fue totalmente asegurada y la oposición a la tutela colonial se manifestó en una agitación crónica, con revueltas provocadas por los movimientos nacionalistas revolucionarios. La evolución de los pensamientos indígenas después de la guerra de 1914-1918 favoreció esta oposición.

Testimonio y ejemplo de ésto fue la revuelta de unidades anamitas de la guarnición de Yen-Bay en 1930.

Al fin de los años 20, Japón se lanzó en una política de expansión en Asia y, en 1939, sus soldados fueron llevados a Indochina. En 1940, aprovechando la debilidad de Francia y preparándose para su entrada en el conflicto, le exigió el estacionamiento de sus tropas en su territorio. La firma del acuerdo, el 30 de agosto de 1940, no evitó una demostración de fuerza japonesa sobre Lang son, el 22 de septiembre siguiente. Tailandia, a su vez, reivindicó las provincias fronterizas de Camboya y Laos, estableciéndose las hostilidades (diciembre de 1940 - enero de 1941), marcadas por la victoria de la flota franco-indochina en Ko-Chang. Finalmente, la presión japonesa obligó a las autoridades francesas a ceder ante Tailandia.

En las regiones del norte del Tonkín, el Vietminh, movimiento de inspiración comunista creado en 1941 por Ho Chi Minh, instaló sus primeras bases de propaganda armada y de guerrilla. En una Indochina aislada y reducida a sus propios recursos, el gobernador general, el Almirante Decoux, mantuvo una política atenta a cualquier oposición de grupos de resistencia. La liberación de la Metropoli, la cual comenzó en junio de 1944, modificó esta situación y el Japón, por otra parte atacado en todos sus frentes, no toleró la presencia de una autoridad política y militar francesa en Indochina. Echar a los occidentales de esta parte de Asia fue por otra parte, desde largo tiempo, un objetivo. El 9 de marzo de 1945, el ataque por sorpresa a las guarniciones y a la colonia civil francesa, deshizo la soberanía francesa, proclamando la independencia de Vietnam (Annam, Tonkin y Cochinchina), de Laos y de Camboya.

Después de la derrota nipona, los movimientos revolucionarios de estos tres países salieron de la clandestinidad, derrocando a los monarcas e imponiendo, con la ayuda de los norteamericanos, gobiernos de facto. El 2 de septiembre de 1945, en Hanoi, Ho Chi Minh proclamó de esta forma la República Democrática de Vietnam.

Fue una situación nueva e inesperada la que descubrieron, al desembarcar en Saigón, a fines de septiembre, los primeros elementos del cuerpo expedicionario preparado para luchar contra el Japón y comandado por el General Leclerc. A pesar de la violencia y de combates localizados, las negociaciones fueron llevadas a cabo con el poder establecido. Tuvieron su desenlace en los acuerdos del 4 de marzo de 1946, firmados en Hanoi, reconociendo la independencia de Vietnam en la Unión Francesa y admitiendo la presencia militar de Francia durante 5 años. En Camboya y en Laos fueron restablecidos los monarcas con sus derechos y autonomía acordados con los dos estados.

Rápidamente, no obstante, un clima de desconfianza e incomprensión recíprocas, agravadas por los múltiples incidentes y envenenado por las maniobras de los ultras de todo los extremos, hizo fracasar las negociaciones destinadas   a definir las nuevas relaciones franco-indochinas. El 19 de diciembre de 1946 el Vietminh anunció la insurrección general. El general Giap, el gobierno y su jefe, Ho Chi Minh, se instalan al abrigo de sus bases revolucionarios en el Alto Tonkín.

Durante los siguientes 8 años, el Vietminh llevó a cabo una guerra total, con una estrategia de larga duración y una táctica de guerrillas, con una población favorable por voluntad o a la fuerza. Esta forma de combate, en una guerra de superficie y sin frentes, con el objetivo de minar al adversario, de dispersar sus fuerzas y calar su moral, para aniquilar en una batalla decisiva reuniendo todas las fuerzas.

En Francia, el peso del esfuerzo militar distante a 15.000 km, la inestabilidad de sus gobiernos, la indiferencia y hasta la hostilidad de la opinión pública por un conflicto lejano que solamente involucra militares de carrera y que se muestra sin fin, no favorecieron ni la definición de una política ni de una estrategia coherente, ni por consecuencia el contar con los medios necesarios. Este conflicto estuvo inscripto en el contexto de una descolonización general, en la cual los viejos imperios estaban pocos preparados, y en  el marco de la guerra fría que oponía el Este y el Oeste, como esferas de influencia respectivas de Soviéticos y Norteamericanos.

Hasta 1950, las fuerzas francesas intentaron extender su control sobre el total del territorio y aislar las bases adversas de una China devenida comunista en 1949 siendo las bases de aprovisionamiento del Vietminh. Los resultados de estas operaciones, tales como la "Operación Léa", desarrollada en octubre-noviembre de 1947 para decapitar a aquellas, resultaron mitigadas. Bajo la autoridad del emperador Bao Daï, un régimen nacionalista no marxista dirigía un Vietnam vuelto independiente y unificado en marzo de 1949 (acuerdos Auriol - Bao Daï). Paralelamente, Laos y Camboya, donde la situación es más simple y pacífica, acceden a la independencia, respectivamente el 19 de julio y el 8 de noviembre. Todos mantienen el estado de Estados Asociados a la Unión Francesa.



En el otoño de 1950, los cuerpos de batalla del Vietminh, recientemente formados, establecen el combate a lo largo de la frontera china (batalla de la RC4, con la evacuación desastrosa de Cao Bang arrebatada al abandono de Langson y Lao Kay), y en  la periferia del delta del Tonkín.

Allí, entre enero y septiembre, tres ofensivas chocan contra la determinación del General de Lattre de Tassigny y sus tropas, en Vinh-Yen, Dong-Trieu y sobre el río Day (Nghia Lo). Estas duras victorias defensivas permitieron a Francia obtener la ayuda de los Estados Unidos para equipar un ejército vietnamita cada vez más presente en la batalla, por otro lado, China daba ayuda a sus aliados. Frecuentemente, provenientes de etnias minoritarias, guerrilleros anti-Vietminh se alistaban del lado de los franceses.

En la primavera de 1952, el General Salan sucedió al General de Lattre, fallecido el 11 de enero. Ese mismo año, el Vietminh lanzó ofensivas espectaculares a través de grandes espacios del Tonkín y Laos. Atacaron la base aeroterrestre de Na-san, en las llanuras de Jarre y de Seno, pero otra vez debieron replegarse.

En marzo de 1953, el General Giap organizó una ofensiva en el Alto Laos. El General Navarre, quien sucedió al General Salan, quería barrer los accesos a Laos de tropas del Vietminh. Fue en este marco en el cual se ocupó la zona de Dien Bien Phu el 20 de noviembre de 1953.

A comienzos de 1954, el contexto internacional había cambiado. La guerra de Corea llegaba a su fin, provocando un aumento de la ayuda china al Vietminh. El 13 de marzo, el general Giap lanzó su ataque sobre la base de Dien Bien Phu, la cual había logrado, desde el mes de enero, rodear. Luego de combates encarnizados, la base cayó el 7 de mayo de 1954, mientras se iniciaba en Ginebra la conferencia internacional sobre el futuro de Corea y de la Indochina.

De hecho, si se examina la situación sobre los territorios indochinos, la importancia de la caída de Dien Bien Phu se situó en una desventaja más sicológica que estratégica, pero la repercusión de esta batalla fue enorme.

Las negociaciones entabladas en Ginebra terminaron, en un clima de confusión, en los acuerdos del 21 de julio de 1954. El Vietnam quedó dividido provisoriamente en dos zonas que, después de 1955, pasarían a ser dos estados.

Terminó de esta forma la presencia militar francesa en el Extremo Oriente. El 14 de septiembre de 1956, el último soldado francés se embarcó en Saigón. En el curso de la guerra de Indochina, más de 47.000 militares venidos de sus países resultaron muertos.

El recuerdo de estos soldados muertos es hoy evocado en Francia, sobre los monumentos a los muertos de cada ciudad natal. El memorial de Fréjus es sin embargo, el principal lugar de conmemoración, el monumento de Dien Bien Phu es un eco desde el otro lado del mar.

 

 

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